31 enero 2011

Perdona y gracias....

Me advirtieron que esto ocurriría, pero siempre confié en que contigo no pasaría.
Me mostraste aquello que me perdía; que aquí en el mundo se ha de vivir día a día.
Conseguiste que por una vez más respirara y que no me ahogase en una almohada.
Una y mil risas se me plasmaron por tu presencia y tus palabras. Una sonrisa tuya siempre anhelaba más casi siempre escaseaban.
Quizá no fuí lo suficiente para ti, quizá no mostré las ganas que me dabas de vivir. Quizá me he vuelto a equivocar. Quizá, solo quizá no sabes quanto valor le daba a tu amistad.

Y hoy que comprendí esas cosas gracias a ti, vas y te apartas de mi.


Si me enseñaste a respirar que sentido tiene que ahora me quites el aire que me consiguia oxigenar.

Que sentido tiene continuar si también me has enseñado quan fácil todo se puede acabar.




att: Yo.

16 enero 2011

Y huyes.

Y mientras unas lágrimas bajan rosando un rostro, huyes bajo el balcón que construiste, a resguardarte de la lluvia.
Por que me desnudé ante ti y contemplaste con el vendaje que tu niebla te vendía.
Zapatos húmedos de gotas saladas no impiden tu paso tras otro.
Pasos que van creando nuevos charcos, que remojan y empapan el rostro oscuro que acecha tu corazón.



att: Yo

04 enero 2011

Llorar en balde, Amar en vano, Soñar para despertar.

Lloramos, lloramos mucho hasta llegar al punto de casi deshidratar por completo nuestros lagrimales.
Lloramos cuando alguien nos deja o cuando perdemos a alguien, lloramos cuando nos percatamos de haber cometido el mayor error de nuestras vidas.
Lloramos por ese amor que vemos que a acabado y que confiábamos que sería para siempre. Lloramos creyendo que cuando dejemos de llorar el dolor cesará.
No entiendo como podemos dejar que los hombres se nos metan en la cabeza hasta volvernos locas. Nos sentimos de maravilla cuando todo va bien y luego queremos que la tierra nos trague cuando ya no podemos tenerlos.
Ese es el instante en el que no se le encuentra el sentido a continuar viviendo sin esa otra persona y te duele aun más cuando ves que ella si es capaz de continuar. Es entonces cuando sientes que nada ha sido real, que nada tuvo sentido, que nada valió la pena, que esas lágrimas fueron derramadas en vano.
Realmente esas relaciones si son como los cuentos o películas en los que todo te parece bonito, te enternece y acabas llorando; pero luego vuelves al mundo y dejas atrás la película.