25 febrero 2011
24 febrero 2011
Nadie se percató.
Contemplo,
el desvanecer de su fragancia,
la atenuación de su vivo color,
su gradual desnudez.
Quizá sea que el olfato se ha acostumbrado.
Probablemente esta oscuridad palidezca su color.
Tal vez no sea más que despojo de peso innecesario.
Un día tras otro...
Resignada,
contemplo su deterioro.
Pues hoy, completamente arrugada y solo sosteniendo un pétalo,
muere . . . . . . . . . . . . . . . . . . . su cuerpo.
Puesto que ella murió días atrás al languidecer de su alma.
El brillo exterior no siempre es el reflejo instantáneo del interior.
el desvanecer de su fragancia,
la atenuación de su vivo color,
su gradual desnudez.
Quizá sea que el olfato se ha acostumbrado.
Probablemente esta oscuridad palidezca su color.
Tal vez no sea más que despojo de peso innecesario.
Un día tras otro...
Resignada,
contemplo su deterioro.
Pues hoy, completamente arrugada y solo sosteniendo un pétalo,
muere . . . . . . . . . . . . . . . . . . . su cuerpo.
Puesto que ella murió días atrás al languidecer de su alma.
El brillo exterior no siempre es el reflejo instantáneo del interior.
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