23 octubre 2010


"Dicen que a lo largo de nuestra vida tenemos dos grandes amores; uno con el que te casas o vives para siempre, puede que el padre o la madre de tus hijos... Esa persona con la que consigues la compenetración máxima para estar el resto de tu vida junto a ella... Y dicen que hay un segundo gran amor, una persona que perderéis siempre.Alguien con quien naciste conectado, tan conectado que las fuerzas de la química escapan a la razón y os impedirán,siempre, alcanzar un final feliz. Hasta que cierto día dejareis de intentarlo…Os rendiréis y buscaréis a esa otra persona que acabaréis encontrando. Pero os aseguro que no pasaréis una sola noche, sin necesitar otro beso suyo, o tan siquiera discutir una vez más... Todos sabéis de qué estoy hablando, porque mientras estabais leyendo esto, os ha venido su nombre a la cabeza. Os librareis de él o de ella, dejareis de sufrir,conseguiréis encontrar la paz (le sustituiréis por la calma), pero os aseguro que no pasará un día en que deseéis que estuviera aquí para perturbaros. Porque,a veces, se desprende más energía discutiendo con alguien a quien amas,que haciendo el amor con alguien a quien aprecias"





Paulo Coelho

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Mi CORAZÓN late como si en ello le fuese la vida, late con tanta fuerza que da la impresión de que saldrá de mi pecho; quiere vivir, más mi CUERPO yace tumbado con lo oídos tapados y ojos cerrados ignorando el latir del corazón. Mi MENTE intenta consolar a uno y levantar a otro, es consciente que si uno no abre los ojos el otro tampoco lo hará.


Transcurre el tiempo, todo sigue igual, de repente el corazón no solo late sino que grita, grita enfurecido con el cuerpo, grita enfurecido con la mente, el cuerpo comienza a encogerse, tiembla y con los ojos aun cerrados comienza a lagrimear, se estira el cabello, se rasca la piel y finalmente se resguarda bajo la manta creyendo que así nada podrá herirlo.


La mente ya no piensa ni razona, obliga al corazón y al cuerpo a llorar, necesita liberarse de pensamientos que cree que con las lágrimas se expulsaran; mas no encuentra alivio sino pura soledad pues explica y explica y nadie parece escuchar, nadie la entiende, nadie ni tan siquiera ella.
Cualquier movimiento, susurro, recuerdo, sentimiento que intenta llegar a mi, me hiere, me araña, mi manta no me protege, no soporto mi corazón, ni mi cuerpo, ni mi mente, quiero liberarme de esta cárcel que me mantiene presa, regresar al mundo de las ideas y matar al maldito caballo negro que no hace más que atarme a ti.

"Hola, desilusión"


No soy más que una vida pasada,
una huella en la arena,
un sueño que sabes que has tenido
pero que al despertar ya no recuerdas.

Formo parte de un cajón
en el que estoy enterrada
junto a una carta, una foto
y una voz que saludaba.