07 noviembre 2012

O aprendo a querer espinas O no acepto rosas..


Ayer te mentí. Dije que si pudiese te fabricaría a alguien perfecto, que prefería eso y que me haría feliz. Pues no, lo cierto, es que si pudiese lo que haría es “re-fabricarme” o mejor dicho “repararme-renovarme” no sé encontrar el verbo adecuado. Me quitaría ese “chip”, ese componente en mí que me hace visualizar, tan así, las cosas microscópicas para los ojos y corazones de los demás. Preferiría lograr eso antes que conseguirte un modelo perfecto al cual no tendría posibilidades de imitar para poderte hacer feliz.

Al pensar en a que día debía referirme al principio de escribir me di cuenta de que la palabra que necesaria es “ayer”. Solo hace un día y para mí ha sido como miles. Es increíble. Quizá, sea debido a que he dormido y despertado tantas veces en esas horas que me daba la impresión de que ya había pasado mucho. Pero veo que aparte de para despistarme y no despertar de la pesadilla en l que me encuentro; dormir no sirve de mucho.

No sirve si al despertar en mi habitación y echarte en falta veo nuestra foto a mi cabecero, intento ver la hora y tu foto es el fondo, me niego, cierro los ojos y empiezan los recuerdos. Salir de mi habitación es otra tortura, pues nadie sabe aún nada y aunque no fijo felicidad… siempre alguien te nombre sin saber de mi pesar. ¿Por qué no lo he dicho aún? Quizás porque aún me niego a que esto sea verdad.

Se me dice que no escriba cosas como esta, como si yo también no hubiese formado parte de dicha relación, como si yo por haber acabado de decidir no se me permita sufrir, porque según opiniones “eso era lo que quería”. Pues permitidme decir que tengo mis motivos. Porque es duro ser consciente de que no puedo vivir con él y tampoco sin él. Y antes de acabar siendo detestables el uno para el otro.

Ayer me “até” de manos y pies. Para no correr detrás de ti para no marcar ese número que aún no consta con tu nombre. Para no mortificarnos más.


He escrito tantas hojas, tantos mensajes y en cada uno he cambiado de parecer. A ratos confío y a veces quiero correr. Entonces me tumbo y entre sueños...... te vuelvo a perder.

Nunca al mismo son...

¿Por qué preferimos burlar en lugar de afrontar,
y subirnos a otras montañas sin dejar de esquivar
los instantes en los que ya no sabemos hablar,
los instantes en los que pasamos a callar o gritar?

Enredada entre tus brazos cuando te siento marchar
reposada en tu pecho oyendo el palpitar,
de que sirve que me ames si no logro suspirar
aunque siento que me elevo nunca puedo aterrizar.



Y tu corres mientras duermo
y acelero cuando paras
casi siempre en desigual.




Me mantengo en reposo pensando que a lo lejos
hallaremos pasatiempos que nos sirvan de remedio
que nos hagan relajarnos y que así no visionemos
aquellos tiempos marchitos ni futuros desperfectos.
Y no se si tú comprendes que echarte de menos
es la angustia más grande que plasmo y que siento
porque aunque a veces te observo de lejos
eres conciente de que te quiero y no miento.

escribir mucho para luego publicar poco...

Dios!!! Que dificil. Sabia que sería así, pero aquí estoy "PLERPLE........"