Ya es de noche y lo único que me apetece, igual que anoche, anteanoche y las pasadas noches de estos meses, es tumbarme y que te acuestes a mi vera. Que con los ojos abiertos en la oscuridad de mi habitación platiquemos. Quiero una charla larga y concisa, que conversemos de todo y de nada; riendo y llorando.
No se quien tiene las respuestas a mis preguntas, no se que preguntas hacerle a mis respuestas. Pero creo que quizás exista la posibilidad de que en lo más profundo de mi estén enterrados, y que tú eres o tienes esa llave que me ayudará descubrirlos.
Sé que es complicado, que soy complicada, que tu vida también lo és. Pero si no eres tú... no lo consegiré.