16 enero 2011

Y huyes.

Y mientras unas lágrimas bajan rosando un rostro, huyes bajo el balcón que construiste, a resguardarte de la lluvia.
Por que me desnudé ante ti y contemplaste con el vendaje que tu niebla te vendía.
Zapatos húmedos de gotas saladas no impiden tu paso tras otro.
Pasos que van creando nuevos charcos, que remojan y empapan el rostro oscuro que acecha tu corazón.



att: Yo

No hay comentarios:

Publicar un comentario