Creo que soy adicta a las personas. Si no las tengo no
soy capaz de estar conmigo a solas, es entonces cuando me encierro en mis
pensamientos y me ahogo en mis fracasos. A día de hoy no he aprendido a
disfrutar de mi compañía, es gracioso y triste, pues nací conmigo y moriré conmigo,
nadie más que yo sabe cómo me siento, cómo sufro, cómo disfruto y cómo me
enlaberinto en mis múltiples desvaríos.
Es un hecho, que lo
primero que debo aprender es a saber estar conmigo misma, entenderme,
conocerme, si no logro hacer esto, ¿cómo pretendo intentar entender a los
demás?, hasta hace unos días no había pensado en ello, pero hoy creo que es la
clave para avanzar.
Me importa mucho lo que
el mundo piense de mí, que contemplen mis fracasos, mis sonrisas, mis andares,
mis miradas, mis tropiezos (que son muchos) e incluso mis propios pensamientos;
me preocupa más de lo necesario lo que opinan de mí. Igual por eso he dejado de
ser yo misma fingiendo ser yo, sin serlo.
Es decir, recuerdo que de niña, cuando simplemente veía el día a día como uno nuevo y maravilloso, plagado de sorpresas y nuevas cosas que aprender y explorar, nuevas sensaciones; todo era fácil, sencillo, era vida, mi vida sin importar el resto, ni lo que pensasen (la única persona mi madre). Era yo conmigo misma. Si me reía era porque lo sentía, si lloraba era porque me dolía, si dormía era porque sentía sueño, vaya exactamente en lo que se resume la vida de un bebé.
No sé cuando perdí esa capacidad de estar en sincronización conmigo.
Es decir, recuerdo que de niña, cuando simplemente veía el día a día como uno nuevo y maravilloso, plagado de sorpresas y nuevas cosas que aprender y explorar, nuevas sensaciones; todo era fácil, sencillo, era vida, mi vida sin importar el resto, ni lo que pensasen (la única persona mi madre). Era yo conmigo misma. Si me reía era porque lo sentía, si lloraba era porque me dolía, si dormía era porque sentía sueño, vaya exactamente en lo que se resume la vida de un bebé.
No sé cuando perdí esa capacidad de estar en sincronización conmigo.
Fue entonces cuando
empecé a solaparme a los demás, a no poder vivir sin la aprobación, sin la
compañía y sin esas tantas otras cosas que nos aportan las personas, cosas que están
muy bien, pero depender de ellas no es nada bueno. Esto me pasó con todos, pero
a quienes más me intentaba fusionar era a mis parejas, no sé, igual, buscaba en
ellos eso que yo no he conseguido aún, esa especie de independencia que ellos
si habían logrado con la entrada a la etapa adulta. Igual pretendía que algo de
esa capacidad se me pegase a mí, sin saber que en ellos no se hallaba la
solución.
Es cierto que existen
personas maravillosas con las que nos topamos a lo largo de la vida, personas que
nos aportan multitud de cosas, valores, momentos, sentimientos, aprendizajes,
muchísimas cosas, pero no es posible añadir nada de eso a mi base de datos si no
tengo justamente dicha base. Si soy una pieza de puzle que no es consciente de
su propia forma, ¿cómo voy a ser capaz de saber qué tipo de piezas si puedo
encajar conmigo, cuales podré encajar más adelante y cuáles no debería encajar
nunca en mí?
¿Qué me ha dado como resultado esta mala praxis? Pues sinceramente, varias cosas y problemas.
La primera y más importante es que me he perdido a mí, me desconozco. Si me veo al espejo no me siento identificada ni con el reflejo de mis ojos. Muchas veces, cuando siento es porque me obligo a sentir lo que se supone que he de sentir. Expreso lo que verdaderamente siento en escasas ocasiones. Esto es algo que me afecta en mí día a día de una forma realmente insoportable.
La segunda cosa, es que me ha impedido disfrutar, contemplar, valorar y querer a las personas que me rodean tal y como se muestran ante mí. He estado más pendiente de sus comportamientos, sin poder ver, que cada uno es una persona individual, con sus características, pensamientos, acciones, que lo que conforma a una persona es la mezcla de todas estas cosas y que lo único que me ha de importar es el equilibrio de todas mis partes no intentar equilibrar esas infinitas características de la otra persona con mis propias e infinitas características. He desaprovechado, perdido y abandonado a varias personas y relaciones.
Una tercera cosa, es que me han herido de forma realmente profunda. Sí, existen personas dañinas o malvadas en el mundo, con alguna me he topado, pero no solo me refiero a esas personas. Al otorgarle a todos aquellos a los que me he solapado, la capacidad de ser esa “pauta”, por llamarlo de alguna forma, una vez las perdía o abandonaba lo que ocurría es que me caía, me perdía y mi vida carecía de sentido alguno. También sería como aquello que se dice “los que más quieres son los que más te pueden hacer sufrir”
Existen una cuarta, quinta, sexta e incluso séptima cosa, pero estas tres son con las que más me he visto perjudicada. Al parecer, el hecho de no hallarme a mi misma me hace estar en un auto boicot perpetuo.
Sí, soy adicta a las personas. Pero esto no descarta que haya habido momentos en mi vida que si he disfrutado de verdad o personas que han conseguido que tenga sentimientos maravillosos.
Como he dicho, creo que la
clave está en pasar tiempo conmigo, conocerme, comprenderme y sobretodo
quererme. Por ello, he decidido empezar una relación conmigo, al fin y al cabo ¿que
soy yo sin mí?
No hay comentarios:
Publicar un comentario