23 octubre 2010




Mi CORAZÓN late como si en ello le fuese la vida, late con tanta fuerza que da la impresión de que saldrá de mi pecho; quiere vivir, más mi CUERPO yace tumbado con lo oídos tapados y ojos cerrados ignorando el latir del corazón. Mi MENTE intenta consolar a uno y levantar a otro, es consciente que si uno no abre los ojos el otro tampoco lo hará.


Transcurre el tiempo, todo sigue igual, de repente el corazón no solo late sino que grita, grita enfurecido con el cuerpo, grita enfurecido con la mente, el cuerpo comienza a encogerse, tiembla y con los ojos aun cerrados comienza a lagrimear, se estira el cabello, se rasca la piel y finalmente se resguarda bajo la manta creyendo que así nada podrá herirlo.


La mente ya no piensa ni razona, obliga al corazón y al cuerpo a llorar, necesita liberarse de pensamientos que cree que con las lágrimas se expulsaran; mas no encuentra alivio sino pura soledad pues explica y explica y nadie parece escuchar, nadie la entiende, nadie ni tan siquiera ella.
Cualquier movimiento, susurro, recuerdo, sentimiento que intenta llegar a mi, me hiere, me araña, mi manta no me protege, no soporto mi corazón, ni mi cuerpo, ni mi mente, quiero liberarme de esta cárcel que me mantiene presa, regresar al mundo de las ideas y matar al maldito caballo negro que no hace más que atarme a ti.

2 comentarios:

  1. ¿Cuanto aguanta un corazón sin el latido de creer? Dicen que las huellas que deja la vida en la cara se ven, y las marcas que deja el amor en el corazón se leen. Yo últimamente digo que no hay nada peor que añorar lo que nunca se tuvo...pero como dice la canción, todo se olvida al despertar, a lo mejor cuando despiertes habrás olvidado todo.

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  2. No creo porque lo que nunca se tuvo no bloquea que se pueda tener. En cambio lo peor es saber que lo tuviste y que ya no lo tendrás.

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