Me he percatado que no sirve de nada que haya hablado y menos aun que ahora grite, porque ni aun gritando consigo nada.
Grito ya afónica de gritar, grito desgorrándome el alma sin llorar, grito suplicando y no puedo más. De que sirve gritar si solo oyen y no escuchan.
Cuando creo que las cosas pueden empezar a ir bien, cuando intento ser positiva, cuando intento dar ese primer paso.... es cuando me doy cuenta que no atendieron a mis palabras.
Quizá una de las cosas que me pasa es que espero demasiado de los demás, quizá es que no entiendo que por mucho que espere quizá no sea cosa de ellos, si no mía.
Confiaba en que alguno de ellos consiguiese que anduviese más lejos de lo que puedo andar yo sola, pero fue absurdo pensarlo si cuando empecé a caminar observé que mis pasos no iban acompañados.
Definitivamente antes de ayer estaba, ayer estuve, hoy he estado sola y sí, mañana continuaré sola, así que más vale que ande y deje de continuar sentada esperando a que alguien llegue, me empuje y me sujete; porque nadie va a venir a cogerme de la manita y a ayudarme a andar.
Probablemente soy demasiado optimista con lo que de repente mañana podré con todo lo que hoy no he podido, pero si no soy positiva, nadie lo será por mi. Aunque tampoco pierdo la esperanza de que alguien algún día me ayude en algo, porque es obvio que todo el mundo lleva una carga en la vida, pero para todos podría ser más llevadera si alguien te echarse una mano...
No hay comentarios:
Publicar un comentario